12 febrero, 2007

El mundo de Tex II

No es que este incómodo, simplemente es que me he acostumbrado a este encierro.

Me han obligado. Realmente nací encerrado, por lo que no sé qué es la libertad. No soy como vosotros, no anhelo la paz ni la libertad: yo estoy en paz, yo soy la libertad.
No hay dios ni bicho viviente que se inmiscuya en mis asuntos.



Solo estoy y sólo soy. Es simple y llanamente eso: soledad pura y dura que he aprendido a arrastrar (no como vosotros, que la esquiváis en cuanto podéis).
De vez en cuando, cuando me dejan libre, me siento dislocado; perdido en un lugar en el que todo se escapa a mi control. Me siento como James Whitmore en Cadena Perpetua: acostumbrado a mi reclusión todo me parece extraño o nuevo -no sabría precisar la palabra-, pero el caso es que me siento vacío, inútil. Por eso siempre quiero volver, cuajado de miedo, a encajarme en mi jaula y no salir. No como James Whitmore: acabar escribiendo mi nombre en una viga de madera de un cuartucho mal amueblado, para luego dejarme vencer por la tristeza.

Porque sé que allá las cosas están peor que acá, donde todo y nada dependen de mí. Mi supervivencia castrada depende de los demás. De la familia del Sr. Nadie, porque -en concreto- si dependiera de este Nadie, mi dieta consistiría en trozos de patatas fritas y pedazos de jamon york... y algún trozo de sabrosa nuez.


Sigo preparando mi físico para cuando regrese mi hamstar. Sé que algún día volverá, porque me hizo una promesa:
- Si me voy es para volver, y a mi regreso nuestro amor será tan circular como la rueda en la que paseas. Yo quiero pelechar a tu lado.

Y me lo creí.

Aún hoy estoy esperando su vuelta.

Ocho


Los pájaros
de la muerte
con su plumaje negro
su pico anaranjado
y su sutil graznido agujereante
velan mis noches etílicas
Extraños
paseos nocturnos
donde, a menudo,
llegar a casa
se convierte en una proeza

07 febrero, 2007

¡Que asco!

1


Y aún habrían más, muchas más, cientos de más, miles de más, millones de noticias dantescas que no apedrean nuestra conciencia, ni nos hacen reflexionar, sino que nos producen un efecto repentino de odio. Pero odio ¿hacia qué? ¿Quién nos queda por ser odiado? ¿Y quién aclamado?. De cualquier modo, ese repentino sentimiento se desvanece al momento cuando nos cuelan cualquier otra información... y es que nuestro cerebro tampoco da para mucho más...
A veces me pregunto si realmente es el mundo el que está loco o soy yo el que lo está. Cómo es posible que hayamos llegado a esto, ¿como?.

¿Como puede existir tanto odio, campando a sus anchas, convirtiéndose en lo cotidiano? Hemos llegado a un punto en que ver, a la hora de comer, un niño desnutrido enganchado a la teta famélica de su madre -que ya no da más de sí- se ha convertido en lo normal. No nos afecta (¿realmente alguna vez nos afectó?), simplemente agachamos la mirada y seguimos comiendo nuestro sabroso plato de lentejas con chorizo.


Guerras, muertos, injusticias, desgracias ajenas. No hay más que leer, ver, escuchar cualquier medio para darse cuenta de que nuestra realidad más lejana -no la que nos toca, la que nos afecta directamente- se ha convertido en una espiral de violencia desgarrada que, día a día, contemplamos sin pararnos a reflexionar un sólo segundo (yo el primero por supuesto, ¡que asco!).

Cierto es que nuestra acción no valdría apenas de nada, pero ¿y que? ¿Cuántas conversaciones se escuchan en la calle sobre la gravedad del conflicto palestino-israelí? ¿Cuantas sobre el hambre que mata millones de niños al cabo del año? En cambio, ¿cuántas se pueden oír sobre Isabel Pantoja? ¿Cuántas sobre cuál es la verdadera razón de que Fabio Capello siga en el Real Madrid? No es que no me parezcan apropiadas estas conversaciones, todo lo contrario. Sería un necio si despreciara cualquier informacion... ¡por Dios! ¡inmersos en plena Sociedad de la Información! ¡donde todo adquiere una relevancia máxima! ¡donde un desinformado se convierte en un absoluto inculto! (como dice cierto personaje amarillo... ¡intentaba ser sarcástico!).


Impasibles ante un mundo que se hunde en una continua lucha contra el bien o contra el mal, ¡que asco!.

30 enero, 2007

Siete

Hay frases que se caen sobre tus senos
como arrojadas en un océano de nada
Siempre que te vas
puedo leer en tus labios
lo que aún no te he dicho,
lo que tu corazón espera oír,
para dejarse llevar por la calidez del momento
Constantemente buscas en mí
algo que ya te dieron (algo anciano y trasnochado)
Yo, sin embargo, sólo me dejo arrastrar
por la turbulencia de esos minutos
que creo sueños,
y luego plasmo en realidades
Tú y yo somos tan distintos
que, a veces, tras besar las yemas de nuestros dedos
-alejadas en los polos-
nos dejamos mecer en un mar de dudas cadavéricas
No somos mas que virutas de sueños
perdidas en un desierto,
en el que reinventamos el verbo amar
transformándolo en músculo y pellejo
Aún así
cuando te tengo,
cuando te amo,
cuando hemos conseguido construir
nuestro pequeño espacio en el mundo,
-alejado de voces extrañas-
aún así,
sigo dejando caer palabras sobre tus senos
que al rozarte se convierten en un océano de nada.

20 enero, 2007

Seis

Nubes negras como pozos.
Grúas de barro y cariño que encierran toda la diversión que ayer nos fue negada.
Pájaros ingleses en el cielo, bailan sobre mi mano (que está encerrada en mi cuerpo velludo).
Todo lo que me sugieres. Todo lo que sugiere escuchar tu voz sangrante. Todo, o casi todo, es lo que digo con mi bolígrafo mortecino.
- ¿Quieres ahora tomar el veneno que te llevará hasta la tierra más lejana que nunca hayas conocido?
- Tal vez – dice ella -
Me divierto en el país de la depresión. Me deprimo en el país de la diversión.
- ¿Quieres? ¿Quieres que vayamos juntos a una sesión?. ¿Quieres que esta noche lo pasemos realmente bien, tu y yo juntos?
- Tal vez – dice ella- Solo tal vez.
Solo tal vez. Siempre tal vez.
Mi mente está agujereada con tu esperanza ofensiva.
Excavando en mi cerebro he conseguido vislumbrar algún que otro recuerdo. De cuando éramos dos. De cuando me sonreías, y tus dulces sonrisas taladraban mis mejillas (mis mejillas de leche y ácido)
Todo lo que sugieres. Todo lo sugieres.
- No quiero ir a la sesión esta noche; o, tal vez, sí. Todavía no lo tengo claro. – dice ella.
Yo me debato entre la cima y el abismo, mientras tu coqueteas con tus juegos violentos de joder a palos rectilíneos (que no son palos rectilíneos, sino líneas zigzagueantes).
Todo. Todo lo que sugieres. Todo lo que sugieres se derrama en estos momentos a través de mi dócil cuerpo, hasta caer sobre una ambigua superficie de tela o papel o hierro o cemento o tierra o cielo.
Atisbo que la paz interior se encuentra en la pirámide de mi existencia.
¿Sabes? Los obreros siguen trabajando cuando cae la noche en la ciudad de plata.
Todo. Todo. O casi todo. O casi todo.
Aquí. Para siempre, en la inmensidad del tiempo que nos condena a cada uno de los que vomitamos nuestros sentimientos en esta tierra cambiante.
- ¿Sabes ya si acudiremos esta noche a la sesión?

Ella todavía no responde

13 enero, 2007

El lenguaje de la incomunicación, el ruido y el silencio (cómo hablar con las manos)


Es un gran filme. Un dramático drama (obsérvese la intencionada redundancia) que te deja un poso de tristeza inmensa en el corazón.
Una película que te hace plantearte algunas cuestiones trascendentales tras la postvisión. Aunque -tristemente- ese pensamiento se esfume al momento cuando te pierdes en la inmensidad de la calle, y percibes tu inutilidad al instante.
Coincido con un amigo en que alguna de las historias resulta un poco precipitada, quizá se queda coja o resulta poco creíble, pero no por ello es menos dramática. Al fin y al cabo el filme se basa en la importancia de las circunstancias. Momentos puntuales que definen el devenir de todos los personajes y de todas las historias (cuatro en total). Temas como la incomunicación, la soledad, la importancia brutal de los medios de comunicación, la crueldad o la irracionalidad humana se dan cita en la película.
Lo más llamativo, sin duda, el lenguaje de las manos y la ambientación musical. Son excelentes los planos que hace el director, movimientos de manos que expresan infinitamente más que cualquier diálogo bien interpretado. De veras que es alucinante ver lo que se puede decir con un solo plano, acompañado de una música que te aprieta el corazón hasta reducírtelo a un miserable garbanzo.
Se me ocurrían mil títulos para el post (cosa extrañísima, pues mis titulares siempre dejan mucho que desear), por eso he puesto esa extraña combinación. Los demás eran estos:
-El triste triunfo de la incomunicación
-El lenguaje de las manos
-La violencia gana la partida
-El ruido y el silencio
-La incomprensión humana
-La existencia: círculo cerrado
Por cierto... hablaba de Babel, la última película de Alejandro González Iñárritu.

31 diciembre, 2006

Entre Extremo y duro hay cierta diferencia

El otro día me dió por escuchar Extremoduro. Hacía mucho tiempo que no lo hacía, y el sólo hecho de volver a escuchar la destrozada voz de Robe me alegró el día. Escuchando una de mis canciones favoritas -Buscando una luna- me puse a reflexionar sobre la trascendencia que ese grupo ha tenido en mí. Una trascendencia que -tras el análisis retrospectivo con el que me flagelé- antojé bastante evidente y conmovedora.
Conocí el grupo a través de un amigo singular: el Risis (los que me conocen saben de quien hablo...). Cierto día el Risis me trajo un cassette cuya carátula era una especie de bomba perdida en un universo de planetas indefinidos. En dicha carátula se podía leer una frase (a mis ojos de niño de colegio de monjas) cuanto menos ofensiva: Iros todos a tomar por culo. Obviamente esa misma mañana tras las clases me fui con mi amigo Risis a escuchar la cinta en un radiocassette que tenía mi hermana. Se puede decir que ahí comenzo mi relación de amor fraternal con Extremoduro.
Se produjo entonces una pequeña evolución que abrió poco a poco mis ojos astigmáticos: Extremoduro ya no hablaban de caca, culo, pedo y pis... ¿qué era eso de follar, ponerse ciego, venas y chutar? En esos momentos de puber-mente no asimilas todo lo que oyes, aunque te quedas con retazos que definen (más o menos) lo que eres hoy. Alguien dijo que cuando somos pequeños, somos como esponjas que lo absorbemos todo, que queremos más y más: saberlo todo (aunque eso sea imposible). Extremoduro me abrió aún más los oídos, me enseñó que había que aprender a escribir para poder decir lo que se pasea por tu mente, me incitó a juguetear con el alcohol (extraño juego con el que hay que andarse con cuidado).
Y estoy muy contento de haberlos conocido, la verdad. Aunque no sea ni la mitad de duro que sus letras.

----------------------------------------------------------------
Sé que llevo mucho tiempo sin actualizar a mi pequeña criatura, pero no por ello me olvido de ella... Es difícil olvidar a alguien que quieres... Y a mi pequeña criatura la quiero, créanme.

05 diciembre, 2006

El camino de los belgas

Mañana por la tarde mis nalgas reposarán en un asiento de avión: sobrevolaré cielo español, cielo francés y por último cielo belga (siempre me ha hecho gracia eso de otorgarle al cielo una nacionalidad, como si esa alfombra azulada pudiera ser de alguien...). Sí, me voy de viaje a Bélgica. A Lieja, concretamente. Donde mi gran amigo del backstage va a reunirse con su 50%: caperucita azul. Ya estuve por aquel país este verano, acompañado de otros grandes amigos, entre ellos el que da refugio a tanto dios de la música y el fútbol: rubo para los amigos, nervios para otros, munoz para los menos.
También se viene mtem. En realidad el viaje es un regalo que le hice por su santo, hace ya bastante tiempo. Mtem nunca ha salido de España y sé que le hacía mucha ilusión encontrarse con gente diferente, desconocida, ver frente a sus narices otra cultura. Por eso decidí regalarle el billete de avión.
Aunque ella esté muy ilusionada, creo que a mí todavía me hace más ilusión vivir esa experiencia junto a ella. Espero que esta vez salga bien, y no como Granada...

------------------------

Por cierto, ayer ví El camino de los ingleses, de Antonio Banderas. Os la recomiendo, no es una película brutal, pero tiene bastantes detalles. Si os gustan las películas que ahondan en los sentimientos, creo que esta es perfecta.

Cinco


Mil ojos encendidos en la noche
impregnados de un color rojo -parecido a sangre-
inyectados con múltiples drogas
Estoy bloqueado ante un rotundo encuentro
El mar a mi izquierda
Una cárcel a mi derecha
Ella está delante mía
(no sé si quiere mi compañía)
El mar me llama para charlar sobre el vacío
¿Es la cárcel lo que realmente quiero, o sólo una estancia fugaz?
Mi amigo, mi eterno amigo,
ha hecho ya su cotidiano efecto
Entonces ya no soy el mismo
porque, entonces, soy infinitamente feliz
¡Es la cárcel, es la cárcel! Quiero visitar esa cárcel
Para soñar con la libertad, atado a una dulce cadena
¡Ahora quiero vivir!
Mar, decido que no quiero el mar.
Quiero beber
Beberme todo aquello, que no sepa a mar
Quemar millones de velas
¡Y cantar! ¡Y bailar! ¡Y morir! ¡Y vivir!
Engullir tu alma, matar la mía. Y compartir
¡Ahora quiero una cárcel!
Para compartir mi vida con la tuya

Quinientas bocas hambrientas
me dicen que nunca te conquistaré
Mil ojos asesinos
me incitan a continuar mi aventura
Una sola cosa: el mar, la cárcel, yo, mi amigo, la boca, los ojos
Sólo una cosa puedo afrontar

27 noviembre, 2006

Toda una vida


Ahí donde me veis, el 15 de mayo del año que viene cumpliré 87 años.
87 años, se dice pronto. Tan pronto como pasa el tiempo. Fugaz espacio que se pierde entre neblinas y ventiscas de desdicha. No sé si alguna vez me dió tiempo a mirar por el espejo retrovisor... Creo que no y si fue así, la velocidad con la que me deslizaba por esta vida no me dejó apreciar nada.
He pasado frío, hambre, pena y gloria que tejen estas arrugas. Todas las arrugas de mi piel. Me las he ganado a pulso, me pertenecen y estoy orgullosa de ellas. Con fuerza y brío, con golpes en el pecho y rosas rojas entre los dedos.
Muy pronto quedé viuda. Aunque pude sacar adelante a mis cuatro vástagos: lo más bello que una madre puede hacer. Lo máximo que un hijo puede esperar.
Luchar por mis niños, por esos pequeños retoños que llevan tu sangre, tu apellido, un tanto por ciento de tu corazón. Verlos crecer gracias a ti.
Toda una vida que se traduce en estas arrugas, estos suaves pliegos que esconden mucho más de cien secretos. Secretos que nadie sabrá, que arrastraré conmigo donde quiera que vaya.
Porque todo lo que he vivido ha ido dándole forma a este rostro. Rostro que ha quedado ya para siempre inscrito en este entramado de redes internaúticas, que los locos jóvenes denominais Internet.
Solo espero que esta imagen no se incendie, que perdure para siempre en esta retina electrónica.

* Esta es una historia ficticia, dedicada a todos mis Abuelos

22 noviembre, 2006

En voz baja (o alta)

"Nos enseñan a escribir para leer, pero no nos enseñan a escribir para besar el tímpano de la abuelita que vive en el 5º C"

Eso es todo lo que he sacado en claro de un curso que, como dicen los argentinos, recién he dado en la televisión, en la que estoy haciendo las prácticas.

El mundo de Tex

¡Hola! Me llamo - más bien debería decir: me han bautizado como - Tex. Soy un hamster ruso. Sí, de Rusia. Ese país del que tanto saben las Misses Españolitas, las guapas Misses españolitas...
Soy del país del vodka, en el que nació un tal Kalashnikov (de asqueroso recuerdo para todos...), de la nación en la que nació Anton Chejov (del que recomiendo leer un gran libro de recopilación de relatos cortos: Memorias de un hombre colérico y otros relatos humorísticos).
Pero el caso es que aquí me tienen... encerrado, sin posibilidad de escape, arrojado en una tierra extraña. En Macondo... ¿alguien sabe qué es Macondo? Podrían decirmelo, me harían un gran favor. Me ayudaría a comprender un poco el entorno tan violento en el que sobrevivo.
No sé porque pero hoy estaba inspirado, y he decidido escribir. Mi padre adoptivo (ese tal Sr. Nadie) me ha liberado para que correteara un poco por este teclado frío, y así están naciendo estas palabras... fruto de mi correteo por encima de estas teclas... Mi papá me ha dicho que él también escribe así: se sienta (no literalmente, claro) sobre el teclado y teclea... sin pararse a pensar en el verdadero sentido de lo que está escribiendo. Correteamos (él con sus manos, yo con mis minúsculas patitas de hamster ruso) para conseguir que nazcan las palabras que están encerradas entre los huesos.
Y el caso es que ya no estoy inspirado, así que creo que voy a volver a mi jaula. Sí, es cierto que allí no tengo mucho espacio, pero... y lo bien que se está refugiado, sin saber que nadie me va a agredir... tengo agua, comida, una rueda en la que hacer deporte y estar en plena forma para cuando venga mi hamstar rusa... no me puedo quejar, la verdad.

10 noviembre, 2006

Cuatro


Nacen y...
Se caen solas
van cayendo
por su propio peso (o empujadas)
Una a una
hasta formar
una letra (a)
una palabra
una frase (exclamativa)
un párrafo
un escrito
Suben
van subiendo
hasta llegar
a quien las lee (e)
descodifica
e interpreta un significado
Así mueren...

- - - - -
A propósito del nuevo disco de Ivan Ferreiro.

http://www.youtube.com/watch?v=1NUbRZOdGLQ&mode=related&search=

08 noviembre, 2006

Soy Ana Rosa Quintana

"Bajé a la calle y fui hasta Coney Island dando un largo paseo. Sentado en un banco del boardwalk, pensando en el intercambio de pensamientos, de sentimientos, de silencios, entre Nadia y yo, me di cuenta de que era precisamente su alma lo que se me escapaba, por más que ella se apoderara de mi cuerpo y me diera el suyo tantas veces.
Su cuerpo,
pero no:
me cuesta
demasiado
poner las palabras
los conceptos
en el lugar que les corresponden
Por eso
necesito escribir
sobre ella/sobre ti
Necesito escribir sobre ti en el diario, porque aquí, sólo aquí, puedo decir sin cortapisas lo que quiero expresar. Estando contigo no puedo, percibo tu tensión y al final opto por callarme. Así que espero a quedarme a solas para estampar en el papel palabras que estando contigo no me atrevo a utilizar. Reconozco que nadie sabe demasiado bien qué significan. Puede que no signifiquen nada, pero a mí me hacen falta. Las necesito para tratar de entender lo que me pasa. Contigo. Qué le pasa a mi alma cuando estoy contigo, qué me pasa cuando estoy dentro de tu cuerpo, y qué te pasa a ti, qué me transmites, qué te transmito yo. Yo, que nunca he tenido el menor atisbo de interés por nada religioso, siento que nuestros encuentros sexuales son una experiencia de ese tipo. No me dejas decirlo. Me doy cuenta de que para ti es otra cosa, o si es la misma, prefieres no verbalizarla. En eso eres distinta a mí, yo necesito manosear cada hecho, envolviéndolo en palabras, escribirlas después, y acariciarlas, una a una. Tenemos tanto miedo a llamar a ciertas cosas por su nombre. Sin embargo, todo lo que escribo ahora no es más que la verdad. Y si escribo pensando en unos ojos, es en los tuyos. Quizá algún día leas esto. No pienses que no me cuesta; aunque me atreva a llamar a las cosas por su nombre, no puedo evitar sentirme inerme al hacerlo. Algún día le daré forma a lo que escribo. Te devolveré a través de la escritura lo mucho que tú me has dado a mí. No sabía por qué iba escribiendo, pero ahora sé que tiene sentido por ti. Tengo en la cabeza la idea de escribir algo sobre Brooklyn. No sé qué clase de libro podrá ser, pero lo haré. No sé qué busco, sólo sé que es algo que se oculta tras las miles de palabras que no puedo dejar de escribir. No sé qué es, qué puede ser, pero me gustaría desenterrarlo y darle forma, sólo para ti. Para ti escribiré este libro, Brooklyn. Brooklyn nacerá gracias a ti, por culpa tuya."

Este es uno de mis fragmentos favoritos del maravilloso libro de Eduardo Lago, titulado Llámame Brooklyn.
Es una obra compleja, que tiene multitud de saltos temporales y a la que resulta complicado cogerle el hilo durante las primeras páginas. Sin embargo, solo por leer fragmentos como el anteriormente escrito, merece muchísimo la pena.
Alguien (como yo) termina de leer esto y piensa en la hermosura que entraña el hábito de escribir, de dejar caer los pensamientos sin ningún temor, de incendiar con palabras las experiencias que vivimos.

*Nota: Evidentemente, el título del post hace referencia a la actitud plagiadora de esta ¿comunicadora?.

02 noviembre, 2006

Tres



Desde este precipio escribo lo que dicta mi estómago.
Desdichado y cautivado, encerrado sin salida entre las dos nadas.
Hay viento que trae música y música que despeina el viento.
Trato describir, pintar sobre la arena este paisaje poético; y es entonces, cuando toco tus dedos, y me convierto en príncipe de mis tinieblas.
Arropado por tu amor me enfrentaré a mi destino: él y su bastón mágico no me podrán parar.
Soy tan fuerte como el silencio, tan profundo como la soledad que esquivo.
Menos mal que te tengo, y que por ahora no moriré solo: tengo tus brazos de hierro cálido para caer cuando menos lo espere.

27 octubre, 2006

Evidencias de la Tragicomedia

Debido a lo extenso de la trilogía denominada Tragicomedia en Granada, el maldito programa este (blogger) no me dejaba publicar fotografías. Por lo que aquí dejo constancia de lo lamentable de la situación que mtem y yo "disfrutamos" en Granada.


En la primera fotografía aparece mtem intentando reponerse.

La segunda fotografía es, por supuesto, la sopa propia que tomaban las gentes tras el fin de la Guerra Civil española.

La tercera y última fotografía está hecha en movimiento y pertenece al viaje de vuelta en coche.

Tragicomedia en Granada ( III y Fin)

Viene de Tragicomedia en Granada II

Nos atiende una doctora joven, recién licenciada creo yo. Le pregunta a mtem sobre su dolencia y qué es lo que ha comido en los últimos días. La hace tumbarse en la camilla y comienza a examinarla. Nuevamente le preguntan si es posible que esté embarazada. Mtem me mira a mí y se ríe tímidamente.
- No- vuelve a decir mtem. La doctora le dice que van a hacerle unos análisis y una radiografía, y que después de eso van a pincharle suero y tendrá que esperar a que salgan los resultados. Yo, nada más oír lo de los pinchazos (soy anti-agujas total) le digo a mtem que voy a ausentarme unos minutos, que estoy muerto de hambre y que voy a buscar algún bar por ahí, pero que en seguida vuelvo.
- Vale cariño, no te preocupes -me dice ella. Me ausento y me decido a buscar un bar donde me den algo de comer. Intento fallido, no hay bares en los alrededores, sólo confiterías. Está bien -me digo a mí mismo-, voy a una confitería y me como una empanadilla con una croca-clola. Mala elección, la peor empanadilla que he comido en mi vida ha sido esa. Insípida, fría, poco rellena... Una no-empanadilla. Fue una situación bastante patética: yo solo en la confitería, deglutiendo rápidamente mi empanadilla y bebiéndome a grandes tragos mi croca-clola, con el camarero observándome, esperando a que le diera conversación. Patético.
Regreso al hospital. No veo a mtem en la sala de espera, la consulta donde estaba está ocupada por otro paciente... me pongo nervioso, asi que toco la puerta de la consulta y le pregunto a la doctora qué ha sido de mtem. Es posible que le esten haciendo la radiografía - me dice, simpática. Espero cinco minutos y aparece mtem en su silla de ruedas, con su suero (doble) inyectado en vena. Fue una imagen dura, pero muy tierna. Me sentí necesario, tenía que ayudarla a pasar ese mal trago de la mejor forma posible.
-¿Qué te han dicho? -le pregunto.
- Que tenemos que esperar a que salgan los resultados -me dice ella-, me han vuelto a preguntar que si estaba embarazada. Yo, directamente, me eché a reír (mejor reír que llorar) y le dije que como al final de todo esto fuéramos papás tendríamos que ponerle Cecilio/a, como homenaje a toda esta gente que nos veían con ganas de traer al mundo un retoño.
Pues esperamos y esperamos y esperamos... hasta las 18:30. Una espera insoportable, nuevamente cargada de llantos y algunas risas. Mtem es increíble, fuerte como una roca (aunque a veces se le escapaba una lagrimilla que partía el alma a quien la viera) e irónica en todo momento. Por fin salió la doctora y nos dijo que pasáramos a su consulta. Allí nos dijo que los análisis estaban bien (pero que salía un poco de infección, que era normal) y en la radiografía no se apreciaba nada. Le dio a mtem la respectiva receta para que pasáramos por la farmacia y le indicó, expresamente, que solamente podía beber suero o aquarius.
De modo que nuestra estancia en el hospital había terminado. Le quitaron la via y la silla de ruedas a mtem y nos fuimos, despidiéndonos de todos los que nos habían atendido. Es curioso, pero con tanto tiempo allí metidos ya parecían de nuestra familia (o, más bien, nosotros de la suya) y les habíamos cogido un poco de cariño a todos esos enfermeros que constantemente se paseaban por allí.
Así pues, nos encaminamos hacia el hostal, dando un paseo y aprovechando que mtem iba prácticamente drogada. Paramos unos minutos en un bar para que mtem se tomara un aquarius. Esa fue la única visita que hicimos a los bares de tapas de Granada.
Llegamos al hostal y, por supuesto, nos echamos en la cama. Estábamos reventados y nos pusimos a dormir hasta el día siguiente (que yo recuerde ha sido la vez que más pronto me he acostado en mi vida: 21:15). El día siguiente prometía.Mtem se despertó antes que yo (a eso de las 9) y no tardó mucho en impacientarse y empezar a menearse para que yo me despertara. Al final lo consiguió. Aparentaba estar bien, pero solo era eso: una apariencia. Desayuné algo de lo que habíamos comprado en el Maradona de turno, y mtem se tomó mas aquarius. Insistió en que nos fuéramos rápidamente a ver la ciudad y me dijo que se encontraba perfectamente, que ella creía que para cuando llegara la noche ya iba a estar genial e iba a poder comer de todo (pobre ingenua pensé yo).
Dimos un paseo por la alcaicería, y nos sentamos a tomar una caña (aquarius en el caso de la enferma) en un jardín de por allí. Cinco euros de caña, por cierto. Ahí fue cuando de verdad, nos dimos cuenta de que nuestro viaje en Graná había terminado desde el mismo momento en que recogí a mtem en su casa. Mtem empezó a encontrarse mal nuevamente, asi que decidimos ir al hostal para echarnos un rato.
Una hora después le pregunté a mtem si le apetecía ir a tomar algo (algo=aquarius), porque yo tenía un poco de hambre. Me dijo que sí, asi que fuimos a un restaurante que habíamos localizado anteriormente cerca de nuestro hostal. Pedimos la carta, conscientes de que el único que podía comer sólido era yo. Al final nuestra elección fue sencilla, pero errónea: una sopa (para mtem) y unos tacos de solomillo de cerdo con su guarnición para mí. Hasta ahí, todo bien. Sólo que la sopa, parecía la típica que se tomaría mi abuela al poco de acabar la guerra civil (con tropezones de forma incierta y sabor extraño). El cerdo, en cambio, sí tenía forma definida; lástima que estuviera frío y la verdura cruda. En fin, no se podía esperar otra cosa, dada nuestra suerte para este viaje. Tras todo esto, resolvimos emprender el viaje de vuelta a casa (adorado hogar...) y explicar -quitando hierro al asunto para que nadie se asustara- cuál era el motivo de nuestra repentina vuelta.

* Nota: Si has leído esto es que eres un valiente. De corazón te lo agradezco, porque he soltado un rollo impresionante para acabar diciendo tres bobadas que, seguramente, ni te interesen.

24 octubre, 2006

Tragicomedia en Granada ( II )

Advertencia antes de comenzar a apedrear tu cerebro con esta retahíla interminable de palabras nacidas de mi mente: Si no has leido Tragicomedia en Granada ( I ), no sigas leyendo... Fin de la Advertencia.
Entramos en una especie de jardín acuartelado, y lo primero que se cruza en nuestro camino es un gato negro, tan negro como Eto'o. Intentamos buscar alguna puerta de entrada o algún resto de ser vivo (humano, claro), que nos conduzca hacia algo que se parezca a un enfermero. Y, efectivamente, lo encontramos (aunque no era precisamente un enfermero, eran voluntarios de Cruz Roja).
- Hola -digo yo-
- Hola -me contestan ellos-. Bien! La comunicación ha triunfado una vez más!
- ¿Qué te pasa? -pregunta una chica dirigiéndose a mtem-. Mtem por supuesto contó su historia.
- Pues nosotros lo único que podemos hacer - dice la chica de Cruz Roja- es llamar a una ambulancia y que te lleven al hospital San Cecilio. De todos modos, vamos a hacerte un reconocimiento previo. En ese momento, ví cambiar el gesto de mtem, se le vino el mundo encima. Me la imaginaba autopreguntándose: ¿Un hospital? ¿San Cecilio? ¿Ambulancia?. Pero sí, la ambulancia ya estaba de camino y, por consiguiente, todo lo demás.
A todo esto yo ya estaba imaginándome en la ambulancia: con las luces, el sonido (siempre desagradable) de la sirena, la cabina llena de chismes sanitarios, los Señores Ambulancieros... Mientras a mtem seguían haciéndole preguntas y auscultándola. La pregunta que más gracia nos hizo a los dos fue la de que si estaba embarazada (pregunta con la que posteriormente la acribillarían en urgencias).
El reconocimiento concluyó de manera positiva. Seguramente sea una infección y tendrán que hacerte unos análisis -dijo la voluntaria. Al momento entraron en la sala dos médicos de la Cruz Roja, y nos dijeron que los acompañáramos a la ambulancia. Yo, para evitar tener que mover el coche y perderme en el país de la tapa, pregunté si podía ir con ellos. Afirmativo - me dijeron.
Pues ya estábamos todos en la ambulancia, camino del San Cecilio. A mtem la montaron atrás para hacerle otro reconocimiento, y a mí delante.
Comienzo del show (más o menos las 14:30): mtem -como hemos dicho- atrás, yo delante, con el conductor de la ambulancia, andaluz cerrado, de pura cepa. La ambulancia sonaba de cuando en cuando. El conductor me miraba e intentaba mantener una conversación normal conmigo. A mí, la verdad, me empezaba a entrar también canguelo, no sé porque pero era la primera vez que montaba en ambulancia y no me daba muy buen rollo. A pesar de todo, intentaba aparentar que no me afectaba, que era todo un macho (absurda actitud, pero era así).
- ¿De donde sois? -me pregunta con su acento andaluz.
- De Macondo -le digo yo.
-Pues que mala suerte, venir pa cá y tener que ir al hospital- me contesta.
-Pues sí, pero es lo que hay. Ella estaba ya mal cuando hemos salido de alli, pero no sabíamos que era tan serio. -le repongo. ¿Podrías indicarme por donde vamos pasando? Es que luego, si mtem no está muy mal, me gustaría volver al hostal andando.
-Esto es la Avenida de los Reyes Católicos y esto otro... -y así fue indicándome todo el camino, mientras a mtem, según me dijo después volvían a preguntarle, entre otras cosas, sobre su posible embarazo.
- Bache y rampa!- grita el conductor. Eso significaba que ya habíamos llegado, y lo decía para que sus compañeros de la cabina trasera no se dieran un hostión (aunque según me dijeron más tarde, estos percances en la ambulancia son bastante frecuentes).
Me hicieron rellenar unas cosillas burocráticas e inmediatamente nos pasaron a una consultilla donde otra celadora nos volvía a preguntar los mismos datos (creo recordar que dimos los mismos datos hasta cuatro veces en esa mañana), tras eso pa fuera y a esperar nuestro turno.
Hora y media de espera calculé. Pero hora y media que dió para mucho. Encontramos alli, todo tipo de fauna y flora: una indigente malhumorada que no paraba de menearse y reclamar atención, una especie de neohippie andaluza que intentaba enseñarle hablar español a una inglesa, un deportista con una herida en carne viva en la pierna que me dolía hasta a mí, un chico que se quejaba de lo mismo que mtem y que cuando lo llamaron lo celebró como si hubiera marcado el gol de su vida... Todo un espectáculo.
- Mtem, consulta 11 -dice una voz que se atisbaba desagradable desde el altavoz.
Tras un poco de llanto y otro poco de risas (hasta en los peores momentos mtem me sorprende) por fin ibamos a entrar...

19 octubre, 2006

Dos

Estamos peligrosamente solos sobre esta superficie tibia y verde.
Prueba a no comer durante algunos días las sabrosas frutas del bosque.
Prueba a arropar los sueños con adoradas mantas de hierba y tierra.
Estamos tan solos como perros moribundos,
como estrellas en el firmamento de un Dios desconocido.
No es la música lo que escuchamos
son acordes sueltos con un sentido rítmico
que nuestro ensayado cerebro traduce en melodías significativas.
Estamos tan sumamente acostumbrados a nosotros mismos que nos llegamos a odiar.
Odio al prójimo y al del más allá.
Bautizados con el agua que nace de ríos de fracaso y la sabiduría parcial. Lo que nos lleva a convertirnos en seres totalmente prescindibles, como es prescindible una porción de cielo azul y limpio.

17 octubre, 2006

Tragicomedia en Granada ( I )

Es fácil. Tienes un puente, dinero, novia: el plan sale solo. Ir a Granada. Pilla cerca de Macondo, asi que, porque iba a salir mal, ¿eh?, ¿por qué?. Pues porque a veces, las cosas salen mal. Eso es así, no hay que darle más vueltas. Son las reglas del juego.

El caso es que el 12 de octubre mtem y yo decidos embarcarnos rumbo a Graná (la reserva estaba hecha desde hace un mes en un hostal muy céntrico), muy ilusionados y convencidos de que regresaríamos del país de la tapa con unos kilitos de más... Y no fueron kilitos de más, sino kilitos de menos.

Mtem me sorprendió nada más entrar en el coche. Su cara no era la de costumbre, la conozco.
- ¿Qué te pasa? - le pregunté interesado
- Estoy con diarrea y vómitos -me dice ella. Y con una cara propia de un cuadro expresionista -pienso yo-.

Bueno, una diarrea y vómitos no son motivo suficiente como para frenar nuestra escapada, ¿o si?. Con el tiempo (y cuando volvimos precipitadamente de Granada) me di cuenta de que sí es motivo suficiente. Pero eso ya es otra historia. Que levante la mano el que sea primo de Ramon y Cajal.

Alrededor de las 13:00 nos plantamos en nuestro hostal, después de que mtem -eso sí- hubiera dejado una serie de recuerdos (para no perdernos a la vuelta, especifiqué yo) un tanto viscosillos y de color incierto.

- ¿Qué tal si vamos a Urgencias para que te vea un médico? -le pregunto cariñosamente.
- Déjame ahora, solo tengo ganas de descansar. Más tarde, más tarde -me responde casi cabreada.

- Está bien, te dejo en paz durante 15 minutos - le digo, por mis jüevos.

Transcurridos esos quince minutos de cortesía, decido unánimemente llevar a mtem a algún lugar donde nos den una respuesta a nuestro querido enigma. Pero, claro está, el 12 de Octubre Día de la Hispanidad todo estaba cerrado, además de que eramos unos extranjeros en el desconocido país de la tapa. Por eso, tras dar unos cuantos rodeos acertamos a encontrar un edificio con una crucecita roja pintada en la puerta...