31 diciembre, 2006
05 diciembre, 2006
El camino de los belgas
Mañana por la tarde mis nalgas reposarán en un asiento de avión: sobrevolaré cielo español, cielo francés y por último cielo belga (siempre me ha hecho gracia eso de otorgarle al cielo una nacionalidad, como si esa alfombra azulada pudiera ser de alguien...). Sí, me voy de viaje a Bélgica. A Lieja, concretamente. Donde mi gran amigo del backstage va a reunirse con su 50%: caperucita azul. Ya estuve por aquel país este verano, acompañado de otros grandes amigos, entre ellos el que da refugio a tanto dios de la música y el fútbol: rubo para los amigos, nervios para otros, munoz para los menos.
También se viene mtem. En realidad el viaje es un regalo que le hice por su santo, hace ya bastante tiempo. Mtem nunca ha salido de España y sé que le hacía mucha ilusión encontrarse con gente diferente, desconocida, ver frente a sus narices otra cultura. Por eso decidí regalarle el billete de avión.
Aunque ella esté muy ilusionada, creo que a mí todavía me hace más ilusión vivir esa experiencia junto a ella. Espero que esta vez salga bien, y no como Granada...
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Por cierto, ayer ví El camino de los ingleses, de Antonio Banderas. Os la recomiendo, no es una película brutal, pero tiene bastantes detalles. Si os gustan las películas que ahondan en los sentimientos, creo que esta es perfecta.
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Sr. Nadie
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martes, diciembre 05, 2006
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Etiquetas: Willy Fog
Cinco
Mil ojos encendidos en la noche
impregnados de un color rojo -parecido a sangre-
inyectados con múltiples drogas
Estoy bloqueado ante un rotundo encuentro
El mar a mi izquierda
Una cárcel a mi derecha
Ella está delante mía
(no sé si quiere mi compañía)
El mar me llama para charlar sobre el vacío
¿Es la cárcel lo que realmente quiero, o sólo una estancia fugaz?
Mi amigo, mi eterno amigo,
ha hecho ya su cotidiano efecto
Entonces ya no soy el mismo
porque, entonces, soy infinitamente feliz
¡Es la cárcel, es la cárcel! Quiero visitar esa cárcel
Para soñar con la libertad, atado a una dulce cadena
¡Ahora quiero vivir!
Mar, decido que no quiero el mar.
Quiero beber
Beberme todo aquello, que no sepa a mar
Quemar millones de velas
¡Y cantar! ¡Y bailar! ¡Y morir! ¡Y vivir!
Engullir tu alma, matar la mía. Y compartir
¡Ahora quiero una cárcel!
Para compartir mi vida con la tuya
Quinientas bocas hambrientas
me dicen que nunca te conquistaré
Mil ojos asesinos
me incitan a continuar mi aventura
Una sola cosa: el mar, la cárcel, yo, mi amigo, la boca, los ojos
Sólo una cosa puedo afrontar
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Sr. Nadie
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martes, diciembre 05, 2006
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